Mi Obra

La Obra personal es aquello que abarca la existencia del Ser Humano, aquello que como una red invisible conecta todas las acciones, pensamientos y quehaceres en una sutil correspondencia. Ello luego se traduce en La Obra personal como una totalidad consecuente entre lo que se dice, se piensa y se hace. El resultado es coherente con el destino de la vida.

A veces ese destino es brumoso pero basta con mirar atrás para entender algo en el entramado de los años, la tenue red que lo conecta todo. Vivo el presente absoluto con la mejor intensidad que puedo. No obstante al mirar hacia atrás y reunir lo que he creado y realizado, encuentro esa sutil conexión que he dado en cada paso y que ahora pongo a los ojos y el corazón de otros para volver universal lo que he sido, eso que me llena y me pone en equilibrio con mi vida.

El espectador de mi obra puede identificarse con el contenido de algún trabajo artístico o literario y lo puede usar como catalizador para reflexionar sobre su vida y sí mismo. En mi trabajo reitero la necesidad de recuperar la memoria y es la memoria la que nos hace ser quien somos, tener conciencia de existir.

Significa tener un sentido muy firme y claro de que hay algo adentro tuyo que es valioso y que vale la pena compartir con los demás. Ese es el impulso creativo que me invade y del que hablo, el que me hace perseverar.

Una constante que he encontrado en mi camino, es el deseo siempre de tornar lo difícil en fácil, lo complicado en sencillo, lo doloroso en regocijo. Cuando trabajé como periodista para El Tiempo me enfocaba en visitar los lugares por donde había pasado la guerra del país, para traer historias amables y esperanzadoras de esos lugares lastimados por la violencia. Después de un tiempo en ese oficio me di cuenta que estaba diciendo mentiras pues el hecho de que corriera con suerte no quería decir que el país estuviese en paz y tranquilo. Dejé de escribir crónicas como esas.

Nacería entonces el proyecto Examen de Visión 20/20 que plasmaba en un examen de ojos las atrocidades de los paramilitares. Comenzaba a transformar el horror en arte.

Vendría luego el libro La Partida en el cual narré la historia de un secuestro a través de un juego de ajedrez. Una manera de contar una vivencia real y dolorosa a través de un libro-arte.

Escaques nació inmediatamente después, ante la necesidad, como periodista de mantener vivas las noticias. Recurrí al ensamble en madera para ilustrar problemas globales de injusticia social a través e tableros de ajedrez.

El libro Laila, una historia de la noche, invita a niños y jóvenes a mirar de nuevo el cielo nocturno, a través del juego y de la rima. El título del libro hace referencia a la relación ancestral entre árabes e israelíes.

Viajes Paralelos narra dos historias que se leen de manera simultánea. Invita al lector a encontrar en su propia vida esos hechos y fechas que quizás han pasado desapercibidos pero que tienen un significado profundo e interesante. Y lo más importante: creer en lo que dicta el corazón.

En la sección Productos el visitante a esta página podrá recorrer con la mirada los objetos que el judaísmo me ha inspirado. Con ellos he transmitido a mis hijos que más allá del dogma hay una manera de aprender de sus raíces, su historia y sus tradiciones: a través del juego.

Adelante, entonces, en el recorrido con regocijo de mi Obra. Es un placer su visita. Y su click!

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VISIONES Y ESCAQUES

Juan Manuel Roca

A veces vivimos más que en la ceguera física, en la ceguera histórica. Y casi siempre lo hacemos de manera voluntaria, como evasión. Contra esta naturaleza evasiva frente a nuestros conflictos, no basta con hacernos un examen de la vista. Es necesario el buen arte, conceptual o no, que es algo más que una catarsis. Cuando es fiel a una estética y a una justa analogía, nos devuelve la visión histórica, nos da sentido de la andadura por el mundo y no necesariamente de manera naturalista. Así, creo, lo entiende Mónica Savdié.

Muchos prefieren acudir a la óptica de una calle ciega, a la óptica Braille, para no ver lo que nos sucede en los demás, que no son más que parte de nuestro yo atomizado. Otros, como Mónica Savdié, nos devuelven desde un testimonio de rigor estético fragmentos, esquirlas de nuestra dolorosa realidad. Bien vale la pena dejarse seducir por un examen que también lo es de conciencia a través de su ciclo “Examen de Visión 20/20”.

En “Escaques”, la artista aborda desde una poética visual otras encrucijadas de nuestro conflicto. Acá se vale de un entrevero de figuras tridimensionales en un tablero de ajedrez, pero no de la manera simplista que señala a este juego como una guerra simulada. Lo hace desde una feroz y a la vez delicada secuencia de analogías, con una curiosa, por escasa, mezcla de dos elementos que pocas veces se reúnen en la esfera de las artes: desenfado y sofisticación.

Solamente en nuestra cruenta realidad social se puede imponer una expresión tan contradictoria en sus términos, compuesta de solo dos palabras que suscitan dolor e indignación: “falsos positivos”. En “Escaques” hay también una narración de nuestra carga social. Verdades hacinadas en las cárceles, entre los 4 muros cardinales, una mentalidad feudataria en el siglo XXI, la inequidad y el devarío de los ejércitos en contienda, en una guerra en la que todos somos los vencidos.

Pocas veces nuestro arte nos lleva a vivir, sin antiojeras y sin escaques vacíos para la indiferencia, una experiencia tan bella e inquietante como esta obra que expone y a la que nos expone Savdié.

Bogotá, mayo 19 de 2015